El método INPP
Un enfoque basado en la neurociencia para superar los desafíos de aprendizaje y comportamiento
El INPP ha desarrollado un método único para identificar y abordar la inmadurez neuromotora que puede ser la causa de dificultades de aprendizaje, problemas de conducta y dificultades de coordinación. Nuestro enfoque se centra en las bases físicas del desarrollo neurológico que pueden interferir con el aprendizaje y la conducta.
Todo niño nace con un conjunto de reflejos primitivos (a veces denominados «reflejos de supervivencia»), que deberían ser inhibidos o controlados por una parte superior del cerebro durante el primer año de vida. Si estos reflejos persisten más allá del primer año, pueden interferir con el desarrollo motor posterior, la función visual necesaria para la lectura, la coordinación ojo-mano necesaria para la escritura y las habilidades perceptivas.
El Método INPP se desarrolló para identificar los factores subyacentes y ofrecer un enfoque completamente libre de fármacos y no invasivo, que puede ayudar a los niños a superar estos problemas y brindarles las herramientas necesarias para alcanzar el éxito. El INPP se fundó en 1975 y, desde entonces, ha ayudado a miles de niños en numerosos países del mundo.
En el INPP, analizamos más allá de los síntomas para identificar el origen de las dificultades. La inmadurez neuromotora se refiere a la persistencia de patrones de desarrollo que deberían haberse inhibido durante el desarrollo normal.
Todos los bebés nacidos a término poseen un conjunto de reflejos primitivos esenciales para la supervivencia, que deben ser inhibidos y controlados por niveles superiores del sistema nervioso central durante el primer año de vida.
Si por diversas razones estos reflejos no se inhiben en el momento adecuado, permanecen activos y pueden interferir en el desarrollo de:
- Balance
- Funcionamiento oculomotor
- Coordinación ojo-mano
- Habilidades perceptivas
Esto puede ser un factor importante en la aparición de síntomas conductuales como frustración, hiperactividad e hipersensibilidad, así como dificultades de aprendizaje.
Signos comunes de inmadurez neuromotora:
- Dificultades de atención y concentración
- Desafíos de coordinación
- Problemas de coordinación ojo-mano
- Dificultad para aprender a nadar o andar en bicicleta
- Mareo por movimiento (coche, mar)
- Lateralidad mixta o lateralidad cruzada
- Dificultades en la articulación del habla
- Dificultades de lectura, escritura y matemáticas
Durante los primeros meses de vida, los recién nacidos tienen un control limitado sobre sus movimientos. En estas primeras semanas, los reflejos primitivos —también llamados reflejos del desarrollo— responden de forma estereotipada a los estímulos, pero pronto son reemplazados por habilidades motoras más elaboradas.
Ejemplos de reflejos primitivos:
- Reflejo de Moro : respuesta de sobresalto ante estímulos repentinos.
- Galant espinal : movimiento lateral del tronco en respuesta a la estimulación
- Reflejo tónico asimétrico del cuello (RTAC) – posición de “esgrima”
- Reflejo de prensión : cierre automático de la mano al estimular la palma.
- Reflejos de búsqueda y succión : esenciales para la alimentación.
Durante el primer año de vida, a medida que el cerebro se desarrolla, se inhiben los patrones primitivos de supervivencia de los reflejos para permitir que se desarrollen respuestas más maduras: los reflejos posturales.
Los reflejos posturales son la base del control del equilibrio, la postura y la coordinación en el entorno. El desarrollo de estos reflejos se evidencia en la creciente capacidad del bebé para controlar su cuerpo y sus movimientos.
Algunos niños no dominan estas habilidades durante su primer año de vida y continúan su desarrollo sin haber madurado estos prerrequisitos. En ellos, se pueden observar rastros de reflejos primitivos y reflejos posturales subdesarrollados, con las consiguientes dificultades en habilidades motoras como la coordinación, el equilibrio, la motricidad fina y aspectos del aprendizaje asociados.
Aunque no siempre se reconoce, el aprendizaje no es exclusivamente un proceso cognitivo. Si bien la inteligencia es un factor significativo, no es el único y, en algunas situaciones, no es el determinante.
La atención, la coordinación y el equilibrio son prerrequisitos neurológicos para todo proceso de aprendizaje. La memoria, la lógica y el pensamiento complejo siempre serán ineficaces si se basan en bases perceptivas y motoras inmaduras.
La lectura, la escritura y las matemáticas son habilidades que requieren:
- Madurar las habilidades motoras finas de las manos y los ojos
- Procesamiento rápido y eficiente de estímulos sensoriales
- Un sistema reflejo maduro
- Buen equilibrio y control postural
- Capacidades eficientes de seguimiento visual y enfoque
Cuando se identifica una dificultad de aprendizaje específica (dislexia, discalculia, disgrafía, dificultades de atención), es importante preguntarse si ese niño específico posee todas las bases neurológicas necesarias para un aprendizaje exitoso.
No todas las dificultades de aprendizaje están necesariamente relacionadas con la inmadurez neuromotora; cada niño debe evaluarse individualmente. Sin embargo, ignorar estos aspectos físicos y neurológicos puede generar niveles considerables de frustración y dificultades conductuales adicionales.
El enfoque INPP implica una evaluación exhaustiva de estos fundamentos del neurodesarrollo antes de considerar otros factores. Si existe inmadurez neuromotora, las estrategias compensatorias por sí solas no serán suficientes, y una intervención adecuada del desarrollo mediante un programa de rehabilitación estructurado será beneficiosa.
Obtenga más información de Sally Goddard Blythe
Exdirector del INPP explica el método y sus fundamentos
Cómo funciona el Programa INPP
El programa de remediación del INPP es un enfoque sistemático impartido por licenciados certificados del INPP. El proceso suele seguir estos pasos:
Consulta inicial
Un licenciado certificado en INPP se reúne con la familia para hablar sobre sus inquietudes, su historial de desarrollo y los desafíos actuales. Esto ayuda a determinar si el enfoque INPP es adecuado.
Evaluación integral
El Licenciado realiza una evaluación exhaustiva de los reflejos primitivos y posturales, las habilidades motoras, el equilibrio y la coordinación. Esta evaluación identifica áreas específicas de inmadurez neuromotora.
Programa personalizado
A partir de los resultados de la evaluación, se crea un programa de ejercicios específicos personalizados a las necesidades individuales del niño o adulto para estimular el desarrollo neurológico.
Práctica diaria en casa
El programa consiste en la práctica diaria de ejercicio en casa (normalmente de 10 a 15 minutos al día). Ejercicios sencillos diseñados para abordar las áreas de inmadurez identificadas.
Seguimientos regulares
El Licenciado revisa el progreso cada 6 a 8 semanas. Se repiten las evaluaciones para supervisar el desarrollo y el programa se ajusta según sea necesario. El programa completo suele durar entre 12 y 18 meses.
Investigación y evidencia científica
El Método INPP está respaldado por décadas de investigación científica y publicaciones revisadas por pares que documentan la eficacia del enfoque para mejorar las capacidades de aprendizaje, la coordinación motora y el comportamiento.
Las investigaciones publicadas han demostrado mejoras en la lectura, la escritura, el equilibrio, la coordinación y la atención después de los programas de intervención INPP.
Ver investigaciones publicadas →
En memoria de Peter Blythe (1925-2013), fundador del INPP
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